
En el campamento, en mangas de camisa, Martí escribe una carta al mexicano Manuel Mercado, su amigo entrañable. Le cuenta que todos los días corre peligro su vida, y que bien vale la pena darla por su país y por mi deber de impedir a tiempo, con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser... Derramando sangre, escribe Martí, los cubanos están impidiendo la anexión de los pueblos de nuestra América al Norte revuelto y brutal que los desprecia... Viví en el monstruo y le conozco las entrañas- y mi honda es la de David. Y más adelante: Esto es muerte o vida, y no cabe errar.
Después, cambia de tono. Tiene otras cosas que contar: Y ahora, le hablaré de mí. Pero la noche lo para, o quizás el pudor, no bien empieza a ofrecer a su amigo esos adentros del alma. Hay afectos de tan delicada honestidad... escribe, y eso es lo último que escribe.
Al mediodía siguiente, una bala lo voltea del caballo.
http://www.patriagrande.net/uruguay/eduardo.galeano/memoria.del.fuego/18950519.htm