Derechos en el trabajo

 

"Las reglas que rigen la economía global deberían destinarse a mejorar los derechos, los medios de subsistencia, la seguridad y las oportunidades para las personas, las familias y las comunidades en todo el mundo...". Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización, 2004.

Desde sus comienzos la OIT ha tratado de definir y garantizar los derechos laborales y de mejorar las condiciones de los trabajadores mediante la creación de un sistema de normas internacionales del trabajo expresadas en la forma de Convenios, Recomendaciones y Repertorios de recomendaciones prácticas. Hasta el momento la OIT ha adoptado más de 180 Convenios y 190 Recomendaciones que cubren todos los asuntos relacionados con el mundo del trabajo.

 

Este cuerpo de legislación laboral internacional fue revisado recientemente por el Consejo de Administración. Se determinó que más de 70 Convenios adoptados antes de 1985 aún tienen actualidad, mientras que el resto deben ser revisados o derogados. Por otra parte, se han desarrollado decenas de Repertorios de recomendaciones prácticas. Estas normas, que abordan aspectos tan variados como la licencia de maternidad y la protección de los migrantes, desempeñan un papel importante en el diseño de la legislación nacional.

Un proceso de supervisión ayuda a garantizar la aplicación de las normas ratificadas por un Estado, y además la OIT ofrece asesoría para la redacción de leyes laborales nacionales. Con la adopción de la Declaración relativa a los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo en 1998, los Estados miembros de la OIT decidieron establecer un conjunto de normas laborales esenciales sin importar que hayan ratificado los Convenios relacionados. Se trata de derechos humanos fundamentales y que constituyen la plataforma para el trabajo decente.

La Declaración abarca cuatro temas:

Libertad sindical

El derecho de los trabajadores y empleadores a formar sus propias organizaciones y afiliarse a ellas es parte integral de lo que significa ser una sociedad libre y abierta. Es una libertad cívica fundamental que sirve como base para el progreso económico y social. Está vinculada al reconocimiento efectivo de el derecho a la negociación colectiva. La voz y la representación son componentes importantes del trabajo decente.

Trabajo forzoso

La OIT también impulsa el desarrollo de una legislación nacional eficaz y de mecanismos de aplicación más drásticos que permitan sancionar legalmente y procesar en forma contundente a quienes explotan a trabajadores forzosos. Mediante estrategias para que la opinión pública conozca esta realidad, la OIT busca poner en evidencia una violación de los derechos humanos y laborales.

Discriminación

Cientos de millones de personas son víctimas de discriminación en el mundo del trabajo. Esto viola un derecho humano fundamental, pero además tiene consecuencias económicas y sociales. La discriminación reduce las oportunidades, desperdiciando un talento que es necesario para el progreso económico y acentuando las tensiones sociales y la desigualdad. La lucha contra la discriminación es esencial en la promoción del trabajo decente. Y los logros en este campo repercuten mas allá del lugar de trabajo.

Trabajo infantil

Hay más de 200 millones de niños trabajando en el mundo, algunos de ellos a jornada completa. Son privados de una educación adecuada, de una buena salud y de libertades fundamentales. De ellos unos 126 millones, o uno de cada 12 niños del mundo, están expuestos a formas peligrosas de trabajo infantil que ponen en riesgo su bienestar físico, mental o moral.

Al igual que ocurre con otros aspectos del trabajo decente, la eliminación del trabajo infantil tiene que ver tanto con el desarrollo como con los derechos humanos. Las políticas y programas de la OIT buscan garantizar que los niños reciban la educación y la formación necesarias para ser adultos productivos con empleos dignos.

 

1996-2007 Organización Internacional del Trabajo (OIT)