ESTAMOS EN LA RECTA FINAL

                                                                   Armando Pérez Roura
 

        Hace un tiempo escribí que lo he visto casi todo.  Desde luego que me queda mucho por ver, porque no hay nada mas socorrido que un día detrás del otro.

     No voy a relatar todo lo que Dios me ha permitido observar después de una lucha que estoy orgulloso de llevarla a cabo.   No importa lo que digan los envidiosos y aquellos que sudan la fiebre del odio.  Cuando comenzamos la etapa de exiliado siempre me prometí que mientras existiera la dictadura la combatiríamos con todas las armas que estuvieran a nuestro alcance.

    La verdad de Cuba, de ese drama sangriento que nos ha tocado vivir, la he mostrado donde quiera que he estado.  En ese tiempo nadie escuchaba  ni existían las organizaciones de los derechos humanos.  Nuestro pueblo no tenia defensores.  El camino ha sido  largo y lleno de espinas.  Un verdadero calvario.  Ahora esta amaneciendo y aunque los cómplices quieren ocultar la realidad ya no quedan excusas.  No hemos podido liquidar la tiranía y sus compinches de la forma que aprendimos de los libertadores del 68 y el 95, pero se ha dado un ejemplo que demuestra lo que puede un pueblo que es digno de aquellas guerras que terminaron con la opresión española.

      También he visto como la gran prensa, enemiga de nuestra causa, ha tenido que retroceder ante la justicia que hemos pedido para esa Cuba que no se merece lo que ha pasado en este medio siglo.   Todavía falta por ver lo mejor de la película.  El final.

    Ese final demandara muchas cosas para lavar en algo las injusticias cometidas.  La Historia se encargara de narrar el resto que coronara esta epopeya.  Sepan nuestros amigos y nuestros enemigos que todos los cubanos hemos tenido que pagar un precio muy alto en esta lucha, y que el sacrificio no nos da el derecho de ser mejores en cuanto a derechos cívicos se refiere.  La catástrofe que esta concluyendo no se puede repetir en la patria de José Martí, que es la patria de todos los que han nacido en esa Isla que tenia mucho de paradisíaca y que hoy tiene mucho de infierno.

     Yo he visto como se perdió todo lo que se había logrado en 56 años.  El odio y la envidia pudieron más que las leyes  el amor y el desinterés.  Las bajas pasiones se anidan en el corazón del ser humano.  Muchas veces prevalecen.   La experiencia de estas últimas cinco décadas deben servir al cubano para que no se repita jamás en un país como el nuestro.  Un episodio que ha llegado a desgarrar a hombres y mujeres que lo dieron todo, hasta sus vidas.  Y que hoy debemos tenerlos a todos como guías de nuestra conciencia nacional.

      Ojala que Dios nos permita ver el resto de la historia.  Para ser un mejor ser humano.  No viviremos ajenos a la doctrina de nuestro Señor para combatir las injusticias vengan de donde vengan.  Nuestros muertos se lo merecen.  Juremos ante sus tumbas, o donde quiera que se encuentren que sus sacrificios no van a caer en el olvido.