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Tenia apenas 23 años de edad, cuando Carlitos González Vidal fue llevado
ante el paredón de la Fortaleza de la Cabaña para recibir una cerrada
descarga de los fusileros comunistas. Su delito amar a Cuba por sobre
todas las cosas de esa vida que Dios le había otorgado. El 23 de agosto
de 1938, había nacido en una humilde, pero dignísima casa del pueblo de
San Antonio de Cabezas, en la provincia de Matanzas. Su carta de
despedida a sus padres, demuestran la hidalguía de todo un hombre, que
supo morir sin rendirse ante sus verdugos al grito de VIVA CUBA LIBRE,
VIVE CRISTO REY.
“En estos momentos siento grandes deseos de verlos y
abrazarlos y decirles lo mucho que los quiero. Estas líneas quizás sean
las ultimas que pueda hacerles, pues espero ir a juicio mañana y yo se
que seré condenado a muerte”. Decía con rasgos firmes en su misiva de despedida a sus
seres queridos. El héroe que tendremos que recordar siempre para que no
se repita jamás la traición de una pandilla que por medio de la mentira
se apodero de aquella Cuba que yace destruida por el odio comunista que
se mantiene en la mente de los enemigos de la sociedad cristiana del
mundo occidental. “Yo les pido que sepan perdonarme este sufrimiento
que les daré. Pero Dios y la Patria así lo han querido y esto es
mayor que todo el dolor que la muerte pueda ocasionar”. Sentenciaba
el héroe que sabia que su ideal por la libertad y ante la traición de
que estaba siendo objeto el pueblo cubano merecía un sacrificio como el
que Cristo realizo por la humanidad.
La
entrega de la revolución al comunismo internacional motivo al joven de
puros ideales, a integrarse a la lucha para rescatar el sueño que
albergaba e impedir lo que iba a suceder con esa traición de Fidel
Castro y los principales dirigentes, que descendieron de la Sierra
Maestra cargados de rosarios y medallitas, para ocultar sus verdaderos
propósitos. Carlos González Vidal se integro al Movimiento
Revolucionario del Pueblo, (M.R.P.) tratando de evitar lo peor, aunque
en ello le fuera la vida, como lamentablemente sucedió.
El
día 13 de abril de 1961, realizo uno de los mas espectaculares actos
contra el régimen comunista, el sabotaje que destruyo la tienda por
departamentos El Encanto, de la cual era empleado. En la Sección obrera
del M.R.P. organizo las células clandestinas de los obreros, así como la
resistencia de distintos centros comerciales.
El 17
de abril de 1961, Carlitos fue detenido en la Playa Baracoa en La
Habana, conducido al G-2, donde debido a la represión del régimen
asumió la responsabilidad del hecho, salvando a todos los que estaban
acusados y detenidos en dicho lugar.
A
su padre, Carlitos González Vidal, le dice en su carta despedida:
“Yo se que voy a morir y no tengo miedo, pues se que Dios me
recibirá en sus brazos porque yo he luchado por una causa justa y si dos
vidas tuviera igual las ofrecería por defender a mi Patria, de estos
asesinos, de estos cobardes y traidores.
A su querida madre le expresaba: Mama, perdóname por
este sufrimiento que te he ocasionado, yo se que Dios te dará el
consuelo necesario. Mama quiero que el juego de cubiertos se lo guardes
a la niña para cuando sea mayor y le digas que se los regalo su padrino
que la quiso mucho. Mama yo se que mis hermanos sabrán consolarte
porque ellos son buenos. Bueno, queridos padres, les digo adiós con
todo el cariño que siempre les tuvo. Carlos. A mis hermanos: háganse
dignos del cariño de nuestros padres que tanto nos quieren y se han
sacrificado tanto por nosotros. Los quiere mucho, su hermano Carlos.
A su novia
Eloisa: Eloisa no sufras, yo he encontrado a Dios y me siento
satisfecho. Adiós padres y hermanos, adiós novia querida se que aun
después de muerto te seguiré queriendo. Carlos 9-19-61
El día 20
cayeron también ante el paredón de fusilamiento de La Cabaña sus jóvenes
amigos y compatriotas Francisco Díaz Rodríguez y Cecilio Herrera
Delgado. |