EL HEREDERO…

                                     Armando Pérez Roura
                                    

       Si quedaba alguna duda sobre Raúl Castro, el heredero, al cual los elementos que desean la SUCESION, estaban proclamando como menos malo que su hermano, la famosa grabación que salio de Cuba demuestra la realidad de lo que pudiera esperar el cubano de alguien que ha sido la confianza de Fidel.  Bajo ese sistema nada pasa sin que haya sido cuidadosamente preparado.

      Ahora es cuando el mundo se esta dando cuenta de lo que hemos tenido que sufrir los cubanos.  El mundo ha venido a despertar después de casi cincuenta años de un infernal sistema que asimilo lo peor de las  tiranías que ha padecido la humanidad.  Si el dictador uso a los nazis para autodefenderse en el juicio que se le siguió después del criminal asalto al cuartel Moncada, imitando la autodefensa que se hizo Adolfo Hitler, cuando el famoso ataque al parlamento alemán en noviembre de 1923, también supo engañar a sus propios compañeros de lucha cuando afirmaba que la revolución cubana era mas verde que las palmas, preparando las conexiones para entregarse en los brazos del Kremlin, que estuvo de acuerdo en nombrarlo el líder de la penetración comunista para el mundo occidental.

       Para mantenerse en el poder los soviéticos pusieron sus condiciones, y Fidel Castro fue el que podía llenar esa posición.  Capaz de cometer los crímenes mas atroces de la humanidad y vender la soberanía de Cuba, que necesitaban los soviéticos para implantar a 90 millas de Estados Unidos la base que necesitaban.

         Raúl Castro, lo saben todos los que tuvieron oportunidad de conocer algo de los Castro, siempre fue un protegido de su hermano mayor, que lo usaba para sus propósitos y lo protegía de los peligros que sus actividades gansteriles pudiera depararle.

        Cuando le convenía a Fidel este decía que Raúl era peor que él.  Cuando le interesaba, lo usaba de otra forma.  Incapaz de tener alguna iniciativa propia, Raúl era el comunista, cuando realmente todo siempre lo decidía el déspota mayor.  Raúl Castro no se escondía de nadie para expresar que  era el fanático numero uno de su hermano.

      Cuando definitivamente Fidel Castro muera, el mito de Raúl se derretirá como un merengue.  Raúl como fantasma heredero de su hermano, desaparecerá del escenario, aunque definitivamente si queda vivo Raúl, tendrá que comparecer por sus crímenes ante los tribunales de justicia.

        A ninguno de ellos la historia no los absolverá.   Con los hermanos Castro se Irán al infierno también, los culpables de esa camarilla, que han sido los cómplices de tantos crímenes.

       Hay otros tipos de cómplices.  Aquellos que admiraban al dictador, mientras se aprovechaban de las maravillas que tenía  Cuba, que le fueron robando.   Desde la cuota azucarera hasta el turismo, porque hubiéramos continuado el ascenso entre todos los países del hemisferio y muchos de Europa.

      Para apoyar una dictadura como la que se implanto en nuestra inolvidable Isla, se mezclaron las bajas pasiones.  La envidia de la cual se alimenta el sistema comunista y desde luego el odio a Estados Unidos.  Las bajas pasiones que se llevan dentro por seres que no tienen otro sentimiento que desear lo peor para otros, se nutren los que destruyen usando cualquier arma.

     Como decía nuestro apóstol José Martí, “los hombres van en dos bandos. Los que aman y construyen y los que odian y destruyen”.

      A los últimos, esos que han destruido a Cuba, la Historia no los absolverá.