Crispín Lucio García Fernández / Juan de Mata González Romero

 

(Aviadores de la Brigada 2506 - 18 Abril 1961)

 

Brigada 2506. Crispín Lucio García Fernández - Juan de Mata González Romero. Aviadores desaparecidos y rescatados sus cadáveres después de 37 años

 

El combate ese día lunes 17 de abril de 1961 en Bahía de Cochinos, se hacia cada vez más cruento. Las tropas comunistas superiores en armamento, decenas de miles de hombres y equipos, ganaban terreno paso a paso, desplazando de sus posiciones de avanzada a los brigadistas.

 

En el aire también se hacia patente la desigual batalla. Los pilotos de la Brigada 2506 se enfrentaban con sus viejos y lentos aparatos B26 de la segunda guerra mundial , a los en ese entonces aviones cazas de propulsión a chorro que tenia el gobierno comunista , y desde tierra a las mortíferas cuatro bocas.

  A pesar de esta desventaja, los miembros de la Fuerza Aérea de la Brigada 2506 seguían combatiendo, apoyando a sus compañeros en tierra que habían desembarcado el día anterior.

En uno de estos ya casi obsoletos B26, se encontraban Crispín Lucio García y Juan de Mata González , los cuales habían hecho un largo recorrido desde su base en Nicaragua. Ya sobre el teatro de operaciones, el avión de Crispín y Juan, fue impactado por la metralla, y evaluando que les era imposible seguir combatiendo, o regresar a Nicaragua, decidieron ir al aeropuerto de Boca Chica, localizado en los cayos de la Florida, USA, pues el tramo de vuelo era relativamente cerca.

  Al aterrizar en la base de Boca Chica el B26, y ser notificado de inmediato por medio de la cadena de comando la Casa Blanca, el Presidente Kennedy y sus asesores ordenaron que el avión no debía permanecer en territorio norteamericano.

Esta decisión de que el B26 no debía permanecer en los Estados Unidos, la basaban en que el avión podía ser reparado en poco tiempo, y aunque parezca ridículo, inconcebible, de que la administración del Presidente Kennedy deseaba dar la impresión de que no tenían participación en la invasión a Bahía de Cochinos.

De esa forma el B26 fue reparado en pocas horas, y partió rumbo a su base en Nicaragua.

Al arribar a Nicaragua, el avión se precipitó sobre la colina de una montaña ubicada al norte del caserío San José de Bocay.

En este punto de la colisión del B26 contra una montaña en Nicaragua, la versión aceptada es que se debió a la fuerte tormenta que azotaba esa noche la zona. No obstante, el suceso no se sabe exactamente por que ocurrió, pues algunos alegan falta de combustible, agotamiento humano, o falla en los instrumentos de vuelo.

A partir de terminada la invasión, y estar preso la mayoría de los brigadistas, los familiares comenzaron hacer indagaciones, puesto que los nombres de los pilotos Crispín y Juan De Mata, no aparecían en ninguna relación de los detenidos, o muertos en combate. Nadie sabia nada de los dos pilotos; ni los miembros de la Fuerza Aérea de la Brigada que habían regresado a los Estados Unidos procedente de Nicaragua. La Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, encargada de la invasión a Bahía de Cochinos, tampoco daba información.

Comenzó a transcurrir el tiempo, los años, y un velo de silencio cubría la suerte de lo sucedido a Crispín y Juan De Mata; la CIA y otros organismos oficiales de los Estados Unidos, evadían la cuestión.

En el año 1998 por fin la familia de los pilotos recibió la noticia, de que la CIA iba a desclasificar documentos relacionados a lo sucedido con Crispín y Juan de Mata, y en base a esos datos dado a la publicidad, se trasladaron a Nicaragua.

Ya en San José de Bocay, con ayuda de los vecinos del área, y un grupo del Ejercito de los Estados Unidos, y de Nicaragua, comenzaron a recolectar piezas de un B26, y restos humanos. Los nativos de la zona en aquel entonces año 1961, le habían dado sepultura a los retos humanos, pues al notificar a las autoridades de su país del accidente del avión, estos se personificaron en el lugar acompañados por agentes de la CIA, y ordenaron fueran enterrados, y que se mantuviera el hecho en silencio.

Cuando el Laboratorio Central de Identificación del Ejercito de USA de Hawai, por medio de la prueba DNA, identificó los restos humanos, estos fueron enviados a Miami, Florida.

El 11 de noviembre del 2000, después de 37 años desaparecidos, los restos de estos dos jóvenes pilotos cubanos de la Brigada 2506, recibieron cristiana sepultura en la ciudad de Miami, Florida. Descansen en paz.

 

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