Chao Flores, Antonio (El Americanito), joven teniente que perteneció al Ejército Rebelde, fusilado en La Cabaña faltándole una pierna. Año 1962.

 

Antonio Chao Flores (el Americanito), era un joven cubano que se alzó en las montañas del Escambray cuando la lucha contra Batista, y al triunfo de la revolución, luciendo los grados de teniente del Ejército Rebelde, la revista Bohemia saca su foto con un artículo que encabeza: Esta es nuestra juventud.

Pasado ese tiempo inicial de la llegada al poder de Fidel Castro, en que el encantamiento del cubano por la revolución se iba apagando paulatinamente, Chao pese a su juventud también se dio cuenta que el comunismo se estaba apoderando de Cuba, y sin pensarlo dos veces se lanzó en el año 1960 a la lucha clandestina.

En estas acciones dentro del clandestinaje en La Habana, es herido en un enfrentamiento a tiros con la policía, y a consecuencia de los impactos de bala pierde una de sus piernas. 

Narran presos políticos que se encontraban en La Cabaña, La Habana, que ese día del fusilamiento de Chao, lo fueron a buscar por la madrugada, y con un valor extraordinario, sin camisa, valiéndose de sus muletas, erguido lo mas posible, comenzó a caminar por el pasillo. Al perdese de vista Chao, cuentan los presos políticos que sus celdas estaban mas cercas al paredón, que comenzaron a escuchar risas, y gritos de: Arrástrate gusano imperialista, eres un hijo de puta, traidor, entre otros vejámenes. Después se supo que los gritos partían de la chusma que los esbirros comunistas invitaban para que vieran los fusilamientos, y que eso de "arrástrate gusano", se debía que a unos metros donde se encontraba el Palo del Paredón, el genízaro a cargo de la ejecución le había quitado las muletas a Chao.

No obstante a todo esto, Chao no podía pronunciar ni una sola palabra para responder a las dantescas bulas de los satánicos socialistas totalitarios, pues los genízaros le habían puesto un venda en la boca.

Al rato se apagaron los gritos de la claque que asistía al festín de la sangre, se escuchó una descarga de fusil, y después, no uno, ni dos, sino tres tiros de gracia.

De esta forma murió el joven patriota cubano Antonio Chao Flores (el Americanito), el 11 de agosto de 1962, en los fosos de la Fortaleza de la Cabaña, La Habana, quien había salido en la revista Bohemia como ejemplo de la revolución triunfante.

Ese día también fue asesinado, fusilado en La Cabaña, Hugo Rodríguez Soria.

 

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