Caso Evelio Mata Rodríguez año 1959


Otro de los crímenes perpetuados por el sádico asesino Ernesto (Che) Guevara en la Cabaña, La Habana, febrero 1959.

 

Eran los años 1930, y ya el joven Evelio Mata Rodríguez había ingresado en la Policía Nacional. Pasaban el tiempo, y con el advenimiento de nuevos gobiernos, unos dictatoriales, y otros democráticos como los de Grau San Martín y Prio Socarras, Evelio continuaba su carrera de agente del orden.

Al llegar el primero de enero de 1959, día que los disfrazados de demócratas, el actual tirano comunista y sus hordas toman el poder, el oficial Mata con sus grados de Capitán, se dirige a su estación de policía ubicada en el Cerro, La Habana.

Después de ver todo lo que está sucediendo, el capitán Mata decide ir a ver a su amigo de años, el embajador de México en Cuba, y le pide asilo, pero Gilberto Bosque (el embajador), le niega rotundamente hasta quedarse como huésped en la sede diplomática.

 

Entonces Mata se dirige a los Escolapios de Guanabacoa, y en entrevista con el padre Modesto Galofre, deciden que lo mejor es presentarse a las fuerzas rebeldes que habían tomado el poder, pues él no tenía por que esconderse, ya que no había cometido ningún crimen

La actitud del oficial Matas de procurar un refugio en La Habana, o irse del país, se debía que ya los fusilamientos habían comenzado, y conocía de casos, que sin ningún motivo habían llevado a policías, o miembros del ejercito al paredón.

Al presentarse Mata a los nuevos libertadores de la Patria, es tomado preso y presentado a juicio. En dicha vista, algunos miembros de la triunfante revolución lo señalan bajo la acusación de reprimir a miembros de los movimiento clandestino en su jurisdicción, y como jefe de esa delegación policial, la culpa recaía él, por lo cual lo condenan a 10 años de prisión.

En esa época del año 1958, tiempo en que basaban las acusaciones contra mata, había noches que en La Habana explotaban decenas de bombas en actos terroristas.

No obstante a que Evelio Mata ya estaba condenado a 10 años de privación de libertad, su destino estaba sellado, pues cuando llegó la notificación de su condena al siniestro jefe de la Fortaleza de la Cabaña, el Che Guevara, éste chacal asesino expresó: Los fusilamientos no pueden parar, nada de 10 años, llévenlo al paredón.
Y así, de esa forma arbitraria, no concebida por ninguna mente civilizada, el 8 de febrero de 1959 cegaron la vida del Capitán Evelio Mata Rodríguez. 

Este fue uno mas de los cientos de fusilamientos, que para implantar el terror psicológico en la población, ordenó el asesino comunista Che Guevara en su sangrienta etapa como jefe de la Fortaleza de la Cabaña.

 

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