Otro caso donde el amor maternal salva la vida de su hijo.
Era un viernes 7 mayo 1993, y la joven Raisa Santana se levantó desde muy temprano para hacer las labores cotidianas de su casa; hogar ubicado en la otrora bulliciosa y alegre barriada de Miramar en La Habana.
En el transcurso del día, todos
los actos de Raisa parecían normales, y con la llegada de las primeras sombras
del anochecer, vistió a su hijo de 9 años de edad, y le comunicó a su madre que
iban para una fiesta de niños.
Pero en realidad, Raisa se dirigió hacía un punto de reunión, donde con otros
cubanos habían decidido abandonar el paraíso marxista imperante en toda la Isla
de Cuba.
Cuantos pensamientos surcaban la mente de esta joven, que había nacido bajo el medio ambiente de un régimen totalitario; a no dudar buscaba libertad, donde ella y su hijo tuvieran la oportunidad que da la democracia, la de luchar libremente por un futuro mejor.
El pequeño grupo lanzó la balsa al mar, y comenzaron a navegar rumbo norte, pero malos augurios se les avecinaban. En muy poco tiempo perdieron casi toda el agua, y en el transcurso del día. bajo un sol abrasante, la sed se hacía insoportable.
Pasó ese día, y al siguiente, cuando el astro Rey comenzó ha emitir sus fuertes rayos, solamente quedaba una pequeña botella de agua, la cual Raisa conservaba celosamente.
Los balseros ya no resistían más, y comenzaron a beber agua del mar, incluyendo a Raisa, la cual le daba pequeños sorbos del agua de la botella a su hijo.
Amanecía, era el cuarto día de aquella infernal travesía, y atrás, enloquecidos por el agua salada que bebieran, habían caído uno y otro de los balseros a las aguas del Estrecho de la Florida.
No obstante su ya precario estado de salud, pues Raisa seguía tomando agua de mar para conservar el de la botella, continuaba amparando a su hijo.
Transcurrían las horas, y de pronto, semejando la mano de Dios que avalaba el sacrificio de esta amorosa madre cubana, apareció en el horizonte un barco de pasajeros.
Al ser rescatados Raisa se encontraba abrazada a su hijo, y sin dilación, el oficial médico del buque atendió a la que prácticamente se hallaba deshidratada.
Cuando el barco crucero llegó a las Bahamas, organizaciones del exilio cubano hicieron gestiones para que Raisa y su hijo fueran trasladados a los EE.UU., y el domingo 16 fue llevada al hospital Jackson Memorial, de la ciudad de Miami, Florida.
En el hospital de Miami hicieron todo lo posible por salvar la vida a Raisa, pero desdichadamente el ingerir agua salada, la falta de comida y el sol, la mantenían en estado critico.
El miércoles 19, Raisa Teresa Santana de 28 años de edad, la mujer que se puede definir con una sola palabra, el de ser MADRE, entregó su alma a Dios.
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El sábado día 29, acompañada de miles de exiliados cubanos, Raisa recibió
cristiana sepultura en el Mausoleo de los Balseros en la ciudad de Miami.
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En relación a su hijo de 9 años de edad (omitimos el nombre), recibió una beca
para sus estudios.
http://www.aguadadepasajeros.bravepages.com/historias/raisa.htm